Mostrando entradas con la etiqueta mochila portabebés. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mochila portabebés. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de julio de 2016

Croacia - Julio 2016

Este verano no hemos viajado en avión, sino que hemos hecho una ruta en nuestro propio coche por Croacia, pasando por Italia, Eslovenia y Francia.

Muralla de Dubrovnik
A Croacia hemos llegado en ferry, partiendo desde Barcelona hasta Civitavecchia, conduciendo desde Civitavecchia hasta Bari y cogiendo allí otro ferry que nos llevaría hasta Dubrovnik. Desde Dubrovnik fuimos subiendo hasta llegar a Eslovenia y desde allí, hacia casa de nuevo. Después de haber realizado la ruta, nos hemos dado cuenta que hemos acertado 100% empezando a visitar Croacia desde abajo, ya que la mayoría hace la ruta en sentido contrario (a veces porque los países de origen tampoco permiten hacer lo que hemos hecho nosotros, alquien que llegue desde Austria, no puede coger un ferry igual que hicimos nosotros), lo mismo para entrar en Eslovenia, en la frontera de Croacia a Eslovenia no hubo ni que parar, en cambio de Eslovenia a Croacia, había colas kilométricas.

En esta entrada del blog, voy a indicar los alojamientos donde estuvimos, ya que en todos estuvimos muy bien y se merecen un poco de "publicidad" por nuestra parte. 

  • Día 1:  Barcelona  - Civitavecchia 
Nuestro periplo empezó en Barcelona, de donde salimos en ferry hacia Civitavecchia (Italia). La naviera era Grimaldi Lines, a mi no me gustó mucho a experiencia con esta compañía, salimos con mucho retraso, el personal de información no era todo lo agradable que debería ser, los camarotes aunque eran modernos, no estaban muy pulidos, pero bueno, las camas estaban limpias y tampoco íbamos a comer en el suelo... El problema del los retrasos es que, o tienes algo con lo que entretener a los peques, o allí, con tan pocas cosas para poder hacer, se pueden volver medio locos... Por suerte, llevábamos la tablet y así pasaron el rato viendo dibujos hasta poder subir al barco.
Al llegar, teníamos reservado un bed and breakfast donde pudimos descansar de fábula (menos mal!).

Country Cottage Civitavecchia
  • Día 2: Civitavecchia - Bari
No nos levantamos muy tarde porque teníamos que cruzar la bota de Italia casi hasta el tacón, según el gps eran unas tres horas, pero hay que decir que nuestro gps es muy optimista siempre. Así que después de desayunar cogimos "carretera y manta" hasta Bari donde teníamos que coger el ferry que nos llevaría, por fin, a Croacia. 
Cogimos la autopista y por suerte el trayecto fue rápido y fluido, no había mucho tráfico y pudimos llegar sin problema a Bari. Allí teníamos que ir a una especie de descampado a sacar los billetes en la taquilla y esperar en el coche hasta que nos llamasen. La compañía escogida fue Jadrolinija, que es la compañía nacional croata. Tuvimos la mala suerte de que también este ferry salía con retraso, tendríamos que haber salido a las ocho y al final salimos a las dos de la mañana, una odisea hasta que nos vimos en nuestro camarote ya durmiendo... He de decir que el personal del barco era muy muy muy agradable, el barco muy kitch y bastante trotado, pero con encanto y limpísimo, además, al alojarte en camarote te incluían desayuno, así que dentro de lo malo de la espera, luego no fue tan mal. Como recomendación, nosotros éramos cuatro, pero cogimos un camarote triple, de manera que G, el más peque, dormía compartiendo cama pero con billete butaca, que para los menores de 4 años es gratis. También desayunó gratis, pero esto fue por su cara bonita :) 

  • Día 3: Bari - Dubrovnik
Por fin, por la mañana, llegamos a Dubrovnik, control de aduana en el puerto y ya directos a nuestro alojamiento. Hay que decir que aunque los ferrys saliesen con retraso tanto en Barcelona como el Bari, luego el retraso en llegar no equivale al retraso en salir, nuestra suposición es que se dan "más caña" hasta que vuelven a tener el horario de la línea puntual de nuevo. 
En Dubrovnik, por precio, vale más la pena no alojarse muy cerca de la ciudad vieja, porque además de que es imposible aparcar, los alojamientos son mucho más caros. Nosotros optamos por alojarnos en un apartamento en el barrio de Lapad y la propietaria nos indicó donde podíamos aparcar sin tener que pagar nada. Así dejamos el coche aparcado los dos días que estuvimos allí y utilizamos para movernos el autobús, que se cogía y nos dejaba en la misma puerta de casa. 
El primer día lo dedicamos a, lo primero, comprar una tarjeta para el móvil. Nuestra recomendación es no pagar roaming (de momento se paga, al menos en Movistar), ni comprar bonos con nuestras compañías, sino comprar una tarjeta en destino. Nos habíamos documentado antes por internet y escogimos una tarjeta prepago de Tele2, con la que podíamos llamar y navegar sin problema durante nuestra estancia en Croacia. Nos fue de perlas, porque así, podíamos avisar a los alojamientos de nuestra llegada y no tener ni que esperar ellos, ni esperar nosotros a nuestra llegada y también utilizar el google maps cuando nos desubicábamos visitando alguna zona. 

Después de nuestra compra, ya cogimos el autobús destino la ciudad vieja. La verdad es que impresiona mucho ver la ciudad amurallada, es muy bonita, lo único es que está abarrotado de turistas, porque desembarcan millones de cruceros y la ciudad no es tan grande como para absorber tanta afluencia de gente. Nosotros no subimos a la muralla, porque íbamos con el carrito, pero principalmente porque hacía mucho sol aún a la hora en que hicimos la visita y podríamos haber cogido una insolación por lo menos. Una vez vista la ciudad, volvimos a nuestro alojamiento, parando antes en un super para comprar la cena y para comprar para hacer bocadillos para nuestra visita al día siguiente.

Dubrovnik (Desembarco del rey)
Dubrovnik
  • Día 4: Lokrum
El día lo pasamos en la isla de Lokrum, donde se tiene que llegar en barquito, y la verdad es que es muy recomendable para ir con niños, hay mucha sombra y sitio donde poder bañarse sin peligro. Ah! Y está llena de pavos, así que podéis imaginar, agua y animales en el mismo sitio, peques encantados,  No la recorrimos entera, pero la verdad que donde estuvimos, que fue la zona que llaman del "Mar Muerto" la verdad es que espectacular, es una especie de lago de agua salada, sin olas y a la sombra, pusimos el listón bastante alto en el primer baño croata que nos dimos. Indispensable llevar cangrejeras, ya que tanto estas como la mayoría de playas en Croacia son de piedras. 
Para comer nos llevamos bocadillos porque habíamos leído que no había ningún restaurante ni bar en la isla, pero parece que en verano han visto que poner algo para comer allí es un "negoción", así que sí que hay opciones para comer en Lokrum, eso sí, a precios un poco desorbitados. 
Por la tarde ya volvimos a casa a preparar maletas para el día siguiente marchar rumbo a Korcula (se pronuncia "córchula"). 

Con un pavo real en Lokrum

Lokrum

  • Día 5: Dubrovnik - Korcula - Lumbarda
Salimos por la mañana rumbo a Orebic para coger un ferry que nos llevaría a la isla de Korcula, la ciudad donde dicen que nació Marco Polo. En caso de hacer este recorrido en coche, es importante que pongáis gasolina en Dubrovnik, ya que hay un tramo donde no hay ni una, en nuestro caso, no lo sabíamos, y la verdad es que ya nos veía a pleno sol caminando a por gasolina... Tuvimos suerte y llegamos a una gasolinera, pero a base de correr poco, cerrar cristales, etc.  Los tickets del ferry se comprar en el mismo puerto, y son muy puntuales, nada que ver con los de largo recorrido. El trayecto dura media hora y si se quiere, te puedes quedar en el coche Nuestro alojamiento sería en Lumbarda, que es una zona muy familiar y lejos del bullicio. De todas formas, en la ciudad vieja de Korcula, aunque había turismo, no era algo tan exagerado como en Dubrovnik, ni mucho menos.
En Lumbarda estuvimos estupendamente, es una zona muy tranquila y teníamos una playa justo bajando las escaleras de casa. Para nosotros, una parada indispensable si se va a Croacia con niños.

Korcula
  • Día 6: Lumbarda
Fuimos pronto por la mañana a una de las playas de arena de la isla, la playa de Vela Przina, las playas tienen aparcamiento y al ir tan pronto, evitamos a los "gorrillas" que te cobran por vigilar el coche. Supusimos que eran "gorrillas" porque el tema no tenía pinta de ser muy "oficial", pero bueno, nosotros no tuvimos problema porque llegamos antes que ellos. La playa tenía una zona que cubría menos de un palmo y no tenía olas, por lo que los dos peques se lo pasaron en grande. 
El agua estaba limpísima, pero no podemos decir lo mismo de la arena, había bastantes colillas y si los peques querían jugar en la arena, había que ir con cuidado que no acabasen jugando con las colillas. Al final, ellos jugaron en el agua sentados, porque con lo poco que cubría, estaban mucho mejor y más fresquitos.
Esa noche, para despedirnos de Lumbarda, cenamos en Gavuni. Es un chiringuito que hace comida a la brasa que teníamos muy cerca de nuestro alojamiento. Muy recomendable y con mucho encanto, porque el espacio donde se come está situado justo al borde del mar, así que las vistas son sí o sí al mar. 

Lumbarda
  • Día 7: Korcula - Split
Nos dirigimos a Split, de nuevo cogiendo el ferry hacia Orebic, conducción hasta Trpanj y desde allí, otro ferry hasta Ploce. De esta manera, evitamos pasar la frontera con Bosnia donde dicen que se forman colas de horas, como no lo vimos, no lo podemos confirmar, pero de esta manera el viaje es más entretenido, en Trpanj tuvimos tiempo de ir a dar un paseo por el puerto y ver a la gente como se bañaba y los barcos amarrados. Además, así los niños no se agobian con tanto coche. En pleno verano hay que llegar con tiempo para asegurarte embarcar, porque si no cabe el coche, te quedas en tierra. Decir que el ferry de Trpanj hacia Ploce tiene hasta wifi y es muy moderno, los lavabos muy limpios y todo en general muy nuevo. 
Como comimos en el barco comida que llevábamos, nada más desembarcar, ya fuimos directos destino Split. 
Cuando llegamos a Split, fuimos directos al alojamiento, allí aparcamos en el parking y una vez duchados nos fuimos a dar una vuelta por el Palacio Diocleciano y por el puerto. La verdad es que puedes estar horas y horas callejeando por allí, es muy bonito, la verdad es que una de las ciudades que más nos ha gustado y consideramos indispensable una parada en la ruta. También hay bastante turismo, pero no hay aglomeraciones. Hay muchísimos restaurantes y muchas heladerías donde vale la pena hacer una parada para comer un helado artesano por poco menos de un euro. 

Split
Split
Split

  • Día 8: Split - Zadar - Rakovica
Desde Split nuestro destino era la zona de los Lagos Plitvice, pero como era pronto y nos cogía de camino, hicimos una parada en Zadar para aprovechar y comer y desde allí seguir nuestro camino hacia los lagos. Zadar es una ciudad bonita, para nuestro gusto, tiene menos cosas para ver, pero tampoco podemos dar una opinión muy fiable, porque llegamos a pleno sol y tampoco se podía estar paseando mucho. Comimos en Konoba Bonaca, y la verdad es que comimos muy bien, nos trataron muy bien y, sorpresa la nuestra, tenían hasta tronas para los peques. 
Por la tarde, después de la visita a Zadar, fuimos camino de Rakovica, donde nos alojaríamos en una cabaña en la montaña. Fue el alojamiento con más encanto, rodeados de prado para poder correr, entre montañas, el problema es que no estaba muy bien equipado, pero para alojarse una noche, es más que suficiente. 

Zadar
Racovika
Racovika

  • Día 9: Rakovica - Plitvice - Bale
La mañana la dedicamos a visitar el parque de los Lagos Plitvice, qué decir, si en foto ya es espectacular, in situ, una pasada. Lo malo, lo mismo que en Dubrovnik que hay descarga de autocares a saco, por suerte, al estar alojados a lado, fuimos bien pronto, así que a pesar de tener a un grupo de japoneses rodeándonos, una vez les adelantamos, pudimos hacer una ruta bastante tranquilos. Hicimos una ruta sencilla circular, fuimos caminando hasta el barquito que cruza por los lagos, luego cogimos otro que te acerca a la parada del trenecito y con el trenecito nos acercamos ya a un camino que nos llevaría de nuevo a la entrada. La mejor entrada es la del parking número 1, es la que tiene vistas más espectaculares y también la más concurrida, porque la gente lo sabe, por lo que es conveniente ir pronto para poder aparcar sin problemas. Al salir, vimos que había una cola kilométrica para entrar, por suerte, lo de que los peques nos levanten a las siete de la mañana, en los viajes nos es muy útil para estas cosas. 
Fuimos camino de Bale en Istria, haciendo una parada en el camino para comer. Cogimos una carretera de curvas tremenda, creo que por error del gps, si hubiese que hacer de nuevo esta ruta, valdría más la pena revisar la ruta propuesta.
Llegamos a Bale por la tarde y una vez alojados, fuimos a dar una vuelta por el pueblo. Es un pueblo muy bonito al que vale la pena dedicar una horita para callejear o tomar algo. 


Lagos Plitvice

Lagos Plitvice

Lagos Plitvice


  • Día 10: Bale - Pula - Rovinj - Bale
El décimo día lo dedicamos a visitar Pula y Rovinj, también en la península de Istria. Pula, además del anfiteatro, tiene algún punto más de interés con restos romanos, pero personalmente a mi me defraudó bastante, es una ciudad con mucho coche y mi percepción fue de ciudad sucia. Si tuviese que sacrificar alguna visita, sin duda sería la visita a Pula. Por la tarde, aunque pensábamos que nos nos daría tiempo, fuimos a visitar Rovinj y gracias a esta visita se me quitó la desilusión de Pula. Rovinj es uno de los pueblos más bonitos que hemos visitado, aunque hay también muchos turistas, se puede visitar tranquilamente. La parte antigua es preciosa y pudimos subir (con carrito y todo, aunque esto fue un poco dificultoso) hasta la parte más alta donde está Santa Eufemia para ver la caída del sol. En resumen, Rovinj muy muy recomendable, Pula se puede omitir. 


Pula
Pula
Pula

Rovinj

Rovinj

Rovinj

Subida a Santa Eufemia (Rovinj)

Puesta de sol en Rovinj

  • Día 11: Bale - Predjama - Postojna
Dejamos Croacia, con pena de no haber podido ir a ninguna playa de la península de Ístria, pero Eslovenia nos esperaba y de ahí nuestra vuelta a casa. Llegar a Eslovenia desde Croacia es un momento y nosotros, como íbamos en contra dirección de la gente que empezaba vacaciones y se dirigían a las playas de Croacia, no tuvimos que esperar nada en la frontera y pasar fue un momento. Nuestro destino era Predjama, al haber pasado tan rápido la frontera, decidimos adelantar la visita del Castillo y así al día siguiente visitar las Cuevas de Postojna y emprender nuestra vuelta a casa. Llegamos justo a la hora de comer y fuimos a un sitio que recomendaba tripadvisor en la zona que se llama Bar na Prepihu que si bien no tiene una carta extensa, lo que hacen (bocadillos, hamburguesas y salchichas) está muy bueno y con el plus de que es al aire libre y con unos columpios al lado donde pueden jugar los peques tranquilamente mientras los papis acaban de tomar el café.
Cuando acabamos de comer ya nos dirigimos al castillo, al lado hay un parking gratuito y no encontramos ningún problema para aparcar, al menos a mediodía, cuando llegamos nosotros. La verdad es que el castillo es una pasada, construido en la roca de la montaña impresiona nada más verlo por fuera. Por dentro, han recreado algunas estancias, pero es entretenido visitarlo y a los peques les gustó mucho. Al peque G, como aún no controla 100% lo de subir y bajar escaleras con agilidad, le llevamos en la mochila, porque sino, aún estaríamos allí intentando subir al primer piso. 
Una vez acabada la visita, ya nos dirigimos al hotel donde dormiríamos en Postojna. Este alojamiento no tenía cocina, por lo que tuvimos que ir a cenar en un local de Postojna, la Pizzeria Minutka, que aunque se llame así, no sólo tienen pizza, sino que tienen una gran variedad de platos. Las ensaladas son gigantescas, tanto, que si pides una, con eso ya cenas... yo no lo sabía y me tuvieron que ayudar a acabar el segundo plato. Después de cenar, a dormir, para levantarnos pronto y ser los primeros en visitar la Cueva de Postojna. 

Castillo de Predjama

Castillo de Predjama

Castillo de Predjama

  • Día 12: Postojna - Bérgamo
Como teníamos intención, nos levantamos prontito y nos fuimos a visitar la cueva de Postojna, las mejores horas para visitarla son a primera hora o a mediodía, nos dijeron que sino las colas son eternas y la verdad es que con niños, mejor evitar crisis por estar aburridos haciendo cola. No hay tour en español, así que lo hicimos en inglés. El precio es bastante caro y a esto hay que sumarle el parking, que también es de los más caros que pagamos. Pero sólo por ver la cara de G y C subidos al tren que te lleva a la profundidad de la cueva, valió la pena. De hecho, a mi lo que más me gustó también fue el paseo en tren. 
Emprendemos nuestro viaje de vuelta, y el primer destino donde haríamos una parada técnica sería Bérgamo. Bérgamo fue la grata sorpresa del viaje, tuvimos la suerte de podernos alojar en una casa típica en la Città Alta, que es la parte más bonita de la ciudad y sin duda, valió la pena la parada. Pudimos pasear por el barrio y la verdad es que nos quedamos con las ganas de quedarnos un poco más. Había algún turista perdido, pero muy pocos, debían estar todos en Dubrovnik, Bérgamo es una ciudad superrecomendable para una escapada de fin de semana y ya lo tenemos en nuestra lista de destinos de escapada. 

Cueva de Postojna

Bérgamo

Bérgamo

  • Día 13: Bérgamo - Annecy - Valence
Este sería el día más pesado, muchos kilómetros, pero la intención era llegar a Francia para comer (que casi nos quedamos sin comer por llegar a las dos) y visitar Annecy antes de hacer noche en Valence. La visita a Annecy fue providencial para que los peques se desfogasen un poco y corriesen por el parque que hay al lado del lago, los pobres habían estado muchas horas sentados en el coche y ya se veían agobiados, pero fue correr un poco y volver a su ser. Lo de parar en Annecy fue por capricho mio, me hacía ilusión ver el Palais de l'Isle y hacerme una foto allí, con la mala suerte que cuando fuimos había un andamio adosado a él... pero bueno, la foto ya está hecha, lo he visto y puedo tacharlo de mis destinos pendientes. Está bien para dar un paseo, pero poco más, hay mucho turista y está todo bastante explotado, lo que le hace perder parte del encanto. 
Después de la visita a Annecy, ya nos fuimos directos a Valence, a un hotel de los típicos que se encuentran cerca de las autopistas de Francia y la verdad es que estuvimos muy bien para nuestra segunda parada técnica. 

Annecy

Annecy

  • Día 14: Valence - Orange - Barcelona 
Último día, también tenía otro capricho de visita aprovechando la ruta y era ver el teatro romano de Orange, así que fuimos directos de Valence a Orange a hacer la visita. En Orange vale mucho la pena, al menos en verano, aparcar en el parking subterráneo en vez de en el descubierto que hay al lado del teatro, porque está bien de precio y evitas que el coche esté a pleno sol. 
El teatro es espectacular, está muy bien cuidado y actualmente aún hacen uso de él, de hecho tenía decorado para una serie de operas que representan en verano. La entrada incluye audioguía en español. Aquí también utilizamos la mochila con G para hacer la visita, ya que con todas las escaleras que hay, le veíamos rodando, como cada vez que le dejamos suelto y hay escaleras... 
Vistado el teatro, cogimos el coche y ahora sí, cogimos la directa hacia casa... La verdad es que cuando pasas de ciertos días fuera, también se añora la casa propia, lo que no se añora tanto es volver a trabajar :( 

Teatro de Orange

ALOJAMIENTOS
  • Civitavecchia: Country Cottage
  • Dubrovnik:Apartments Miljkovic
  • Lumbarda (Korcula): Villa Hela
  • Split:Apartment Toncic
  • Rakovica (Plitvice): Apartment Iko
  • Bale (Ístria): Apartments Piutti
  • Postojna:Sweet Dreams Rooms and Apartments Postojna
  • Bérgamo: Crisalide
  • Valence: Ace Hotel Valence

CONSEJOS
  1. Si pensáis ir a la playa, acordaros de comprar unas cangrejeras y meterlas en la maleta, allí las venden también, pero son caras porque se aprovechan de la gente que no ha pensado en llevarlas.
  2. Si existe la posibilidad de visitar Croacia desde Dubrovnik hacia arriba, es muy recomendable, ya que la gran mayoría hace la ruta en sentido inverso, en este caso es mejor ir a contracorriente.
  3. Si se visita alguna ciudad de Croacia a mediodía, es importante llevar crema, gorros y mucha agua, porque más que sol, cae fuego. A ser posible, se debería evitar, pero a veces, las rutas obligan a hacer paradas en algún sitio a mediodía. 
  4. Si se quiere visitar la Cueva de Postojna es indispensable llevar ropa de abrigo, sobre todo los peques, si no se va abrigado, se pasa frío.
  5. Para los golosos, es imprescindible en Eslovenia probar la "Bled cream cake", no digo más!

lunes, 7 de septiembre de 2015

Costa Oeste de EEUU - Agosto 2015

Este viaje ha sido el viaje más "grande" que hemos hecho por el momento acompañados de los peques. De momento sólo nos hemos atrevido a viajes a sitios "civilizados" o que por lo menos, si nos pasase algo, nos entendiesen. Este viaje ha sido de 13 días que hemos aprovechado a tope.


  • Día 1: Barcelona - Londres - San Francisco

Esta vez volvimos a confiar en British Airways para volar a las Américas y, tal y como esperábamos, fue una buena elección. Trato estupendo, las maletas llegaron y llegaron enteras, el carrito también y entregado en la puerta de cada avión, menú infantil para C y asientos muy muy amplios.
Cogimos el primer vuelo de la mañana a Londres y allí tuvimos que esperar un ratito hasta embarcar en el vuelo hacia San Francisco. Y a cruzar los dedos para que los peques no se volvieran locos tantas horas de vuelo. Cuando fuimos a Londres, G era un bebé y durmió casi todo el rato, pero ahora con un año, la cosa se complicaba más y más siendo un niño bastante "culo inquieto". Lo bueno, que no es llorón, por lo que ya habíamos pensado que si se cansaba, iríamos a pasearle por el avión por turnos. Sorpresa la nuestra, tanto el peque como la mayor se portaron genial, había otros niños en el avión que se pasaron el vuelo llorando o tosiendo... Y digo tosiendo porque aún tengo la imagen de una niña de unos dos añitos que iba con un vestido de tirantes con el frío que hacía en el avión, tosiendo continuamente, mientras su madre iba con dos polares y una sudadera!!! Aún no lo entiendo!
Bueno, a lo que iba, el vuelo fue genial, todos pudimos dormir un poco, aunque tampoco para tirar cohetes, al menos fue todo muy relajado, incluso felicitaron a los peques por portarse tan bien.
Una vez aterrizamos en San Francisco, pasamos los controles (nosotros esperamos cola en plan pardillo, pero si vas con niños, tienes preferencia y pasas directamente sin esperar) y recogimos las maletas, salimos y cogimos un taxi hacia nuestro apartamento.
De nuevo nos alojamos en un apartamento que reservamos desde Airbnb en el barrio de Russian Hill, bastante céntrico y bien comunicado con el centro de la ciudad. El barrio muy bonito, limpio y con tiendas de comida orgánica, caras, pero la verdad es que la comida estaba bastante buena y nos permitía cocinar muchas cosas en casa.
El día de llegada, sólo nos limitamos a comprar algo para cenar y para desayunar al día siguiente, y prontito a dormir para empezar el turisteo.


  • Día 2: San Francisco - Chinatown - Ferry Building - Painted Ladies - Lombard Street

A pesar del jet lag nos levantamos bastante dignos. La verdad es que tanto los peques como papi se adaptaron al horario sin mucho problema, pero yo la verdad es que me desperté super pronto y me costó algo más. El problema sería cuando volvíesemos a Barcelona.
Una vez desayunados, cogimos un trolebús que pasaba justo delante de casa y nos fuimos hacia Chinatown. El barrio es muy grande, nada que ver con el de Londres, todo tipo de tiendas con cosas rarísimas (para nosotros), decoración extravangante, gadgets imposibles, recuerdos de San Francisco de todo tipo... Nos dedicamos a callejear un poco e hicimos nuestro primer gasto, aunque doy fe a día de hoy que está muy amortizado, le compramos a C unos palillos para comer sushi de los Minions y ella encantada con la nueva adquisición.
Después de recorrer varias calles de Chinatown, decidimos ir caminando hacia el Ferry Building. Como bien dice el nombre es un edificio donde se cogen diferentes ferrys, pero por dentro se ha restaurado y tiene muchos bares y restaurantes de calidad, además de tiendas muy bonitas. Aquí aprovechamos para comer, y la verdad es que comimos muy bien aunque bastante caro (lo bueno se paga).


Cuando acabamos de comer, decidimos ir a ver las Painted Ladies, o las famosas casas que se veían en la intro de Padres Forzosos, un autobús nos llevó casi de puerta a puerta entre los dos puntos, así que genial para reposar la comida.


Después de unas cuantas fotos en las Painted Ladies, porque poco más se puede hacer allí, ya decidimos ir a casa, fuimos un trozo paseando hasta la parada de autobús con C en la mochila y G en el carrito y ambos cayeron dormidos casi en el momento.
Cuando llegamos, como vimos que aún era muy pronto, nos dirigimos a Lombard Street, o la calle serpenteante que sale en todas las pelis de San Francisco, la calle estaba al lado de casa, así que dando un paseo llegamos sin más problema que alguna de las famosas cuestas que te encuentras por San Francisco, por suerte ninguna exagerada. En Lombard Street nos encontramos con millones de turistas, una exageración, parecía que habían descargado cuatro o cinco autocares y la verdad es que estaba a tope, así que un par de fotos para que no se diga que no lo hemos visto y para casa.


El transporte en San Francisco no está adaptado para nada para carritos y no nos quedó claro si lo estaba para las sillas de ruedas, los autobuses y trolebuses tienen escalones muy altos y si subes con un carrito necesitas ayuda sí o sí para subirlo. Además conducen dando muchos frenazos, por lo que puedes salir despedido en cualquier momento, damos fe de ello, porque C salió despedida desde su asiento y se comió literalmente el de delante. Vimos que había una señal de sillla de ruedas en los autobuses, pero no nos quedó claro si salía alguna rampa o qué, ya que había barandillas en medio de la puerta y no entendimos cómo podía funcionar aquello. A parte de eso, no tienen aire acondicionado y están bastante destartalados.
En los cable cars es impensable subir con carrito o silla de ruedas, porque van a reventar. Para rematar, tampoco nos dejaron subir con las mochilas portabebés, nos dijeron que para subir, teníamos que sacar a los niños. Como lo vimos muy temerario, porque si les llevábamos en brazos, no podríamos agarrarnos a nada, lo dejamos pasar, podremos vivir sin haber subido.



  • Día 3: San Francisco - Fishermans Wharf - Pier 39 - Aquarium - Alcatraz

El tercer día lo íbamos a dedicar casi todo a estar por la misma zona, fuimos en trolebús hasta el Fishermans Wharf y desde allí recorreríamos los muelles hasta el muelle o Pier desde donde salía nuestro ferry a Alcatraz.
En el Fishermans Wharf hay muchos restaurantes de pescado y marisco, gente que hace espectáculos callejeros, agencias turísticas... Desde allí fuimos caminando hasta el Pier 39, que es el muelle "comercial" y el famoso muelle donde hay montones de Leones Marinos esperando a ser fotografiados mientras hacen el manta. C alucinó cuando vio todos aquellos animales allí tan panchos, en cambio G tuvo un trauma, a la que les oía, le caían lágrimas como puños del disgusto. Decidimos comer en el Pier 39 porque la verdad es que había gran variedad de restaurantes para elegir y todos muy family friendly.



Comimos y nos dirigimos hacia el muelle desde donde salía nuestro ferry hacia Alcatraz pasando por el Aquarium. En el Acuario no llegamos a entrar, pero para suerte de C, la dejaron entrar "by the face" a una zona infantil con barquitos para tirar por cascadas de agua muy parecida a la del Science Museum de Londres pero a pleno sol.


Después de estar jugando un rato con los barquitos ya fuimos a coger nuestro ferry hacia Alcatraz, era una visita que para nosotros era imprescindible, no concebía ir a San Francisco y no visitar la famosa cárcel. Era tan imprescindible que no nos acordamos de reservarlo con tiempo ^^ Y cuando quisimos reservarlo ya no habían entradas, un drama porque no teníamos pensado volver a San Francisco en un futuro próximo. Por suerte encontramos la solución que fue contratar un pack de ferry a Alcatraz + Tour guiado en bici hasta Sausalito y así conseguimos poder visitar la cárcel sin problema.
La visita a Alcatraz para mi es imprescindible si se visita San Francisco. Una vez llegas con el ferry a la isla y subes hasta la entrada del edificio, te dan unas audioguías en las que relatan, tanto presos como funcionarios de la prisión, muy bien la historia del lugar. Al llegar, ambos peques se durmieron cada uno en su mochila, así que la visita fue bastante tranquila y pudimos verlo todo sin problema. La verdad es que estando despiertos se hubiesen aburrido como ostras... La visita puede ser más interesante para niños mayores, de unos 9-10 años en adelante, que para tan peques.



Cuando acabamos la visita, cogimos de nuevo el ferry de vuelta y desde el muelle fuimos caminando a la parada del autobús que nos dejaría de nuevo en casa.


  • Día 4: San Francisco - Tour en bici desde Fishermans Wharf hasta Sausalito

Y llegó el día en que teníamos que hacer el tour en bici hasta Sausalito. Nos dirigimos en autobús hasta el punto de salida que nos dijeron en la empresa de alquiler de bicis, allí nos esperaba el guía con el resto del grupo, nuestras bicis y un tráiler para los dos peques que llevaría su padre.
El tour partía de Fishermans Wharf pasando por diferentes puntos dirigiéndonos hacia el puente Golden Gate, que cruzaríamos para dirigirnos a Sausalito, y desde Sausalito cogeríamos un ferry que nos devolvería al punto de partida.
La verdad es que iniciamos el tour bastante dignos, a pesar de que hacía mil años que no íbamos en bici, también nos dijeron que el recorrido era bastante llano y con cero dificultad (MENTIRA). Empezamos viendo una panorámica del Golden Gate y Alcatraz, y luego nos encaminamos ya hacia el puente pasando por un parque... Bien, pues en la primera cuesta importante a mi me dio un corte de digestión y casi saco los higadillos, papi fue más campeón a pesar de que arrastraba a los dos peques, al tráiler y las mochilas. Como vimos que yo no iba a aguantar el ritmo del grupo, porque mi espíritu deportista anda desaparecido desde hace tiempo, quedamos con el guía que seguiríamos nosotros solos a nuestro ritmo todo el recorrido.



A nuestro paso y parando donde nos interesó, cruzamos el puente y pudimos llegar a Sausalito. Es un pueblo bonito y muy cuidado, pero también muy turístico, todas las bicis que vimos por el camino, iban hacia Sausalito, y allí estaban. Cogimos el ferry que nos devolvió a Fishermans Wharf, donde comeríamos antes de volver a casa a hacer las maletas para iniciar la ruta en coche.

Como cosas a tener en cuenta si hacéis un tour en bici similar al nuestro os enumero las que creo que son más importantes:
- Hay que protegerse mucho del sol, yo me quemé las manos y la cabeza llevando casco y todo.
- En el puente hay que ir con mucho cuidado de no atropellar a nadie ya que el tramo es compartido tanto con otras bicis y tándems como con peatones. En zonas de mucha aglomeración de gente, vale la pena bajar de la bici y empujarla para evitar algún disgusto.
- También hay que tener cuidado de no ser atropellado, porque hay muchos que se creen profesionales y van corriendo una contrarreloj por el puente.
- Cuando se pasa el puente hay una bajada muy pronunciada que lleva a Sausalito, revisad los frenos de las bicis antes de bajar, si nos caemos en ese asfalto nos podemos hacer mucho mucho daño.
- Si os dicen que el recorrido es llano, no hagáis caso, hay más de una cuesta que ni en mis mejores tiempos hubiese subido en bici.


  • Día 5: San Francisco - Mariposa

El quinto día fue el día en que empezábamos la ruta en coche por diferentes puntos de California y Nevada. Reservamos ya desde Barcelona una buena oferta de un coche de alquiler en Avis, así que en principio había que ir a recogerlo y marchar. Los moteles y hoteles también los llevábamos reservados previamente, ya que al ir con peques no queríamos aventurarnos a quedarnos sin alojamiento o acabar en algún antro.
Una vez desayunamos y acabamos de preparar el equipaje, solicitamos un Uber taxi con la aplicación de móvil que nos llevaría a la empresa de alquiler de coches, y la verdad es que es genial el servicio, puntual, con el precio pactado desde el principio, lo cobran directamente a la tarjeta y no hay que dar ninguna propina. Después de utilizarlo entendimos por qué lo prohibieron en España, era demasiado bueno y peligraban los puestos de muchos taxistas...
Llegamos a la agencia y no nos tenían preparado el coche todavía, nos hicieron esperar un montón, y cuando nos entregaron el coche, nos lo dieron sin las sillitas montadas, así que encima tardamos más todavía hasta que averiguamos cómo montar las sillitas en el coche.
Lo bueno fue que llevamos nuestro GPS con mapas de Estados Unidos actualizados, y la verdad es que valió la pena, porque ya estábamos acostumbrados a su uso y nos hizo ganar bastante tiempo y dinero, porque fue más barato instalar los mapas de Estados Unidos que alquilar un GPS en la empresa de alquiler de coches.
Una vez instalados en el coche empezamos nuestra ruta hacia Mariposa, que es un pueblo que está a las puertas del Parque Nacional de Yosemite. Tuvimos que comer en un McDonalds de carretera, porque con lo que tardaron en entregarnos el coche se nos hizo casi la hora de comer. Y una vez comimos, ya fuimos más tranquilos hasta nuestro destino.
Ya en Mariposa lo primero que hicimos fue ir al centro de turismo donde nos explicarían qué ver al día siguiente para aprovecharlo al máximo y también compramos el ticket de entrada al parque. Luego ya nos fuimos a nuestro alojamiento, The 5th Street Inn, la verdad es que la habitación que nos tocó estaba muy bien y muy limpia, era inmensa, con una zona de comedor con sofás, una mesa y sillas, microondas, nevera, dos camas queen size muy cómodas y un lavabo grande. No tenía servicio de comidas ni desayunos, como la mayoría de moteles en Estados Unidos, pero lo solucionamos comprando algo para desayunar allí mismo y para cenar nos fuimos a un Pizza Factory que estaba al lado del hotel. La pizzería tenía mesas largas a compartir con otra gente y tronas, por lo que podríamos decir que era bastante family friendly.



  • Día 6: Mariposa - Toulumne Groove - Yosemite National Park - Bishop

Una vez nos levantamos y desayunamos viendo colibrís por nuestra ventana, nos dirigimos ya a el Parque Nacional de Yosemite, pasamos el control de accesos rápidamente al tener el ticket comprado de antemano y ya iniciamos la ruta que nos indicaron en la oficina de turismo de Mariposa.
El primer punto donde paramos fue The Tunnel View, las vistas desde este mirador son espectaculares, vale la pena ir hasta este punto para ver la frondosidad del valle. Nosotros llegamos desde el lado de las vistas, pero si se llega desde el otro extremo del túnel al que da nombre este punto, es alucinante, porque el paisaje cambia radicalmente de la entrada a la salida del mismo.


Tuvimos la mala suerte que Mariposa Grove estaba cerrado y no se podía visitar, pero hubiese sido una de las visitas imprescindibles en Yosemite. Como me hacía especial ilusión ver secuoyas, fuimos a Toulumne Grove, donde nos informaron que había también aunque no tantas. Allí cogimos las dos mochilas para cargar a los peques y bajamos a ver las secuoyas más cercanas, la bajada fue bien, fuimos bastante rápidos en llegar, pero la subida cargados con los peques fue un poco más dura y encima sin haber cogido agua para el camino (somos unos padres desastres). No sé si valió la pena la pateada por ver dos secuoyas, pero me daba rabia estar allí y no ver ninguna.


Desde Toulumne Grove, ya nos dirigimos a ver el resto de puntos que teníamos marcados por ver de Yosemite, parando en diferentes miradores y haciendo fotos a paisajes preciosos. Lástima no haber tenido un día más para ver más cosas y hacer senderismo, pero con el retraso que llevábamos por salir tan tarde de San Francisco, tuvimos que omitir cosas que queríamos haber visto el día de llegada.


Nos dirigimos a Bishop donde haríamos noche antes de dirigirnos a Las Vegas pasando por Death Valley. Bishop no tiene nada por ver, per tiene muchas opciones de restauración y supermercados, por lo que para nosotros no estuvo nada mal. Nos alojaríamos en el Creekside Inn, y la verdad que estaba bastante bien, la habitación muy correcta y nueva, con microondas, cafetera de cápsulas, dos camas queen size y nevera. Ofrecían desayuno caliente por la mañana, bastante modesto, pero para poder comer algo antes de marchar y tomar un café, no estuvo mal. Otro punto interesante es que había una sala con lavadora y secadora para los huéspedes, donde aprovechamos para lavar y secar toda la ropa de color que traíamos sucia. Siempre que viajamos suelo llevar cápsulas de jabón para la lavadora para no tener que comprar una caja entera para dos o tres lavados que se puedan hacer en un viaje y me fueron genial para poder hacer la única colada que hicimos en todos el viaje, porque no volvimos a encontrar más lavadoras en toda la ruta.

  • Día 7: Bishop - Death Valley - Las Vegas

Cuando acabamos de desayunar, nos dirigimos ya camino de Las Vegas pasando por Death Valley. A toro pasado, la ruta directa es posible que nos hubiese convenido más, ya que los paisajes desérticos y el calorazo que hacía, creo que no valió la pena. No nos atrevimos a bajar del coche para hacer fotos desde ningún mirador por miedo a una insolación y ya no sólo nuestra, sino de los peques. Death Valley tiene paisajes espectaculares, pero creo que no valió la pena pasar por allí. Además desierto, podemos decir que vimos coyotes.


Hay que llevar comida, agua y gasolina suficiente, porque en todo el trayecto no había nada de nada, sólo desierto y algún puesto de turismo.
Una vez atravesado todo Death Valley ya fuimos hacia Las Vegas. Para llegar al hotel era indispensable tener GPS, porque la verdad que con tanto carril la cosa se complicaba bastante. Llegamos sin problema a nuestro hotel, escogimos el hotel Vdara por ser un hotel sin casino y con cocina disponible en las habitaciones. Al ir con peques preferimos no tener todo el vestíbulo lleno de tragaperras y gente fumando y la verdad es que fue buena elección. Nos tocó una habitación con vistas de refilón al Bellagio y al París, aunque para el tiempo que íbamos a estar en la habitación tampoco importaba. La habitación tenía una cama King Size donde dormiríamos nosotros con G y luego un sofá cama donde dormiría C.


Después de instalarnos, fuimos a dar una vuelta para comprar algo para cenar y ver todo lo que nos rodeaba. El hotel conectaba directamente con el Bellagio, los peques alucinaron con el jardín y con las fuentes bailantes, vimos también el París a lo lejos, el Caesars Palace... y al final entramos en el centro comercial Crystals, donde una vez compramos nuestra cena, volvimos al hotel.





  • Día 8: Las Vegas - Grand Canyon

Teníamos toda la mañana para turistear hasta la tarde que teníamos reservado un tour en helicóptero hasta el Cañón del Colorado, así que nos pusimos las pilas y a ver cosas. El primer sitio al que fuimos fue a M&Ms World, cuando fuimos al Londres nos quedamos con las ganas de ir, pero la lluvia nos lo impidió, así que esta vez no nos lo íbamos a perder. Es una tienda de temática única M&M, hay todo tipo de merchandising de la marca, calcetines, pijamas, vajilla, juguetes... y por supuesto, todos los colores y tipos de M&M que se pasen por tu mente, bueníiiisimos! Además proyectaban una peli en 3-D muy divertida de los M&M sobre como el M&M rojo pierde la M apostando en Las Vegas, a C le gustó mucho aunque se enteró de bastante poco al ser en inglés.


Desde ahí nos dirigimos al MGM donde cogeríamos el tranvía aéreo que nos paseó por todos los hoteles de la ruta. Con el ticket aprovechamos para ir hasta el final y al volver bajar en el Flamingo, donde veríamos los animales del jardín, los más representativos, evidentemente, los flamencos.


A C no le hizo mucha gracia y G estaba dormido, así que tampoco alargamos mucho la visita y nos dirigimos hacia el Caesars Palace en busca de un Cheesecake Factory donde habíamos leído que se comía bastante bien y sano dentro de las posibilidades de Estados Unidos. Y podemos confirmar que sí, que realmente hacen platos muy buenos y sanos hasta lo que tu quieras, si te comes una ensalada, sí, pero si pruebas todas las tartas de queso igual no tanto. Mientras esperábamos nuestra comida, pudimos ver el espectáculo de la caída de Atlantis.


Lo siguiente que hicimos fue ir ya hacia nuestro hotel y una vez comimos, ir al punto de recogida para ir al helipuerto. El punto de recogida era el hall del Aria, pero si os dicen que os van a recoger ahí, tened en cuenta que se refieren a un hall de recogidas para las excursiones que se encuentra en una planta inferior a la de la recepción.
En la sede de la empresa de los tours en helicóptero nos pesaron para saber cómo distribuir el peso en el helicóptero y a G le dejaron unos cascos protectores de los oídos para bebés, cosa que es de agradecer, porque según me contaron en otras empresas no daban nada de nada a los niños para proteger sus oídos del sonido del helicóptero. De hecho yo llevaba protectores de oídos de silicona para él por si acaso.
El tour en helicóptero ESPECTACULAR, reconozco que es un capricho, que se puede ir en coche hasta el Gran Cañón, pero verlo desde el aire sin invertir tanto tiempo haciendo kilómetros en coche, vale la pena. Encima nos tocó a la ida en primera fila, así que triunfo total. G no pagaba, pero le tocaba ir en mis brazos, igual que en el avión, lo bueno, que a la ida se quedó dormido, así que pudimos ir relajados, escuchando las explicaciones del piloto y la música que nos puso mientras no explicaba nada. Luego aterrizamos en una zona del Gran Cañón para merendar y contemplar el paisaje que nos rodeaba.



La vuelta fue más movida por parte de G, pero pudimos llegar de nuevo a Las Vegas sin ningún berrinche. Cuando llegamos a Las Vegas ya había anochecido, así que desde el aire se podían ver todos los hoteles iluminados, una pasada.


A la vuelta en la furgoneta que iba dejando a la gente en su hotel, decidimos bajarnos en el Mirage en vez de en el nuestro para ver el espectáculo del volcán, C casi se muere del susto con tanto fuego, pero luego le preguntamos y sí que le gustó.


Después de eso ya volvimos al hotel, cenamos restos de mediodía, bañito y a dormir, los dos peques cayeron al momento, creo que fue uno de los días que más tute les metimos.
Las Vegas nos sorprendió mucho, la verdad es que hay mil cosas por hacer fuera de los casinos, nos hemos quedado con ganas de visitar algo más y ver algún espectáculo del Cirque du Soleil, pero tendrá que ser en otra ocasión.

A tener en cuenta si se va a Las Vegas con o sin niños: SIEMPRE hay que llevar una chaquetilla porque, aunque estás en pleno desierto, en los hoteles el aire acondicionado está a tope y los cambios de temperatura son brutales.

  • Día 9: Las Vegas - Anaheim

Marchamos de Las Vegas al destino que C había estado esperando desde el principio, a "Disney de América", o sea a Disneyland California. Cuando fuimos a París nos quedó una espinita clavada porque cuando fuimos a Disneyland París, estaba taaaaaan abarrotado, que C sólo pudo subirse a dos atracciones, así que decidimos probar suerte en el de América a ver si se podía subir a alguna cosa más y conocer a todos los personajes a los que tenía ilusión de ver.
Comimos por el camino y al llegar al hotel fue dejar las maletas e ir corriendo a aprovechar lo que quedaba del día en Disney. El hotel escogido fue el Fairfield Inn Anaheim Resort, es un hotel que está justo delante de la puerta de Disneyland, pero sin tener que pagar precios desorbitados por alojarte en el parque o depender de los traslados en autocar de los hoteles que están más lejos. Aunque la verdad es que no lo recomendaría más que por eso, por la cercanía, porque me pareció bastante guarruno.
Cogimos el bono de tres días para Disneyland con el que teníamos derecho a un día de "Magic Morning" que es básicamente que el parque abre una hora antes para los que tienen este tipo de acceso.
Nada más llegar nos encontramos con Minnie y pudimos hacernos una foto con ella, los empleados muy amables, nos hicieron fotos con nuestros móviles y con nuestra cámara, la verdad es que una de las diferencias con París, me aventuraría a decir, que es la simpatía de los empleados.
Luego vimos el desfile de la tarde y ya fuimos directos a subirnos en varias atracciones, sólo en esa tarde, ya habíamos visto y hecho más cosas que todo un día en Disneyland París.




Nos quedamos hasta el desfile nocturno, que es una pasada, y ya a la hora de los fuegos artificiales decidimos irnos, porque a C tampoco le apasionan y así evitaríamos toda la muchedumbre de la salida.
De camino al hotel decidimos cenar en Pizza Press, que está en el hotel Camelot. Habíamos leído buenas críticas del lugar y la verdad es que era de lo mejorcito que había por allí, los peques devoraron la pizza y una vez acabamos de cenar, ya nos fuimos a nuestro hotel.

  • Día 10: Anaheim

El día lo dedicaríamos en exclusiva a Disneyland, y encima con la hora extra del "Magic Morning". Nos pudimos subir a casi todas las atracciones, vimos todos los desfiles, nos hicimos fotos con varias princesas... ¡Genial!

Es importante tener en cuenta el Baby Switch para familias con bebés y niños que no pueden subirse en algunas atracciones por la altura, que permite a los padres subirse a las atracciones sin hacer cola dos veces. Nosotros lo utilizamos en el Space Mountain, yo subí primera y mientras, papi se quedó esperando fuera con los peques, me dieron una tarjeta en la cola que luego se la entregaría a papi para el saltarse la cola. La verdad es que es algo a tener en cuenta y podrían tomar nota otros parques de atracciones como Port Aventura.
A mediodía hicimos una pausa para comer y descansar un poquito en el hotel. Esta vez comimos de nuevo en un Cheesecake Factory que había en un centro comercial cercano, y la verdad es que volvimos a acertar.
Una vez descansados, vuelta al parque y hasta la noche, otra vez hasta el desfile nocturno y de ahí a dormir al hotel.





  • Día 11: Anaheim

Este día lo dedicaríamos al otro parque Disney, el California Adventure. Este parque está más dedicado a los dibujos de Pixar, Monstruos, Cars, Inside Out... Aunque también era donde se podía conocer a Elsa y Anna y también a la princesa Sofía. Este parque está menos masificado y también pudimos subirnos a casi todo, además de conocer a Sully y a las queridas amigas de C, Elsa y Anna. De la vergüenza no se atrevía ni a mirarlas a la cara la pobre.




A mediodía hicimos lo mismo que el día anterior, comer fuera y descansar un poquito en el hotel.
A la vuelta al parque, vimos los desfiles y subimos a las atracciones que nos faltaban, pero no nos quedamos al espectáculo nocturno. Nos fuimos a cenar tranquilamente y ya para el hotel a recoger y a hacer las maletas para marchar al día siguiente de nuevo a casa. C se quería quedar a vivir allí, pero no pudo ser, había que empezar el cole y estaba matriculada en Barcelona!


  • Día 12: Anaheim - Los Angeles - Londres

Con ayuda del GPS llegamos al lugar donde teníamos que devolver el coche en el aeropuerto de Los Ángeles, y desde allí un autocar nos llevaría a nuestra terminal para coger el vuelo hacia Londres. Pensándolo ahora, creo que lo mejor hubiese sido entregar el coche de alquiler en Anaheim y ahorrarnos pagar parking en el hotel y eso tres días de alquiler de coche, y desde allí haber pedido un Uber-taxi que ya sabíamos que funcionaba de maravilla.
Una vez en el avión, G se pasó casi todo el vuelo durmiendo y C viendo pelis, así que no se les oyó mucho, cosa de agradecer, porque casi todo el avión dormía. Al llegar a Londres ambos se despejaron y aprovechamos para ir a una sala de juegos del aeropuerto preparada para familias. Aprovechamos para comer algo allí mismo y ya a esperar nuestro vuelo a Barcelona. G mientras esperábamos, se volvió a dormir, y así estuvo hasta llegar a Barcelona.


  • Día 13: Londres- Barcelona

Llegamos a Barcelona muy puntuales y el carrito y las maletas también, así que podíamos decir que el viaje de principio a fin había sido un éxito. Sólo faltaba que el jet lag no hiciese muchos estragos :)